EL MÉTODO TRCD ES UNA TERAPIA PARA LA VIDA
Todas las estrategias utilizadas en el ámbito de un proceso terapéutico tienen como única finalidad que el cliente se integre en la vida. Los masajes, los ejercicios, la liberación por la palabra, etc., son exclusivamente una preparación del cuerpo y de la mente para salir a la vida y es aquí donde la implicación del cliente tiene que ser total si quiere avanzar. Esta es la responsabilidad que toda persona debe asumir al comienzo de su proceso terapéutico ya que el reequilibrador puede ayudar a “equilibrar energéticamente” el cuerpo, mientras que afrontar el conflicto para resolverlo es únicamente patrimonio de la persona afectada.
Es importante tener en cuenta lo anterior, ya que es frecuente la fantasía de que alguien ajeno a mí pueda “curarme”. Esta fantasía es muy peligrosa porque dar el poder fuera impedirá que yo pueda conectar con las posibilidades y los cauces de cambio que existen en mí y que son los únicos reales y efectivos. Además si yo no asumo la responsabilidad de mi mejoría, esperaré del terapeuta que él lo consiga, lo que hemos visto que es imposible. Esto genera frustración, rabia y, en definitiva la paralización del proceso.
La gran terapia que todos tenemos es la Vida, porque es en ella donde se gestan los conflictos y donde hay que resolverlos. Por eso, muchas veces son los propios acontecimientos vitales los que nos empujan al crecimiento y desarrollo sin necesitar ningún apoyo profesional. Cuando éste es necesario, siempre debe ir en el sentido de volver cuanto antes a la vida, a la interrelación y la interacción con lo externo, ya que esta vuelta va a ser la que ayude a que el proceso sea más efectivo y más rápido.
La importancia de resolver los conflictos en el aquí y ahora.
La TRCD trabaja siempre desde el aquí y ahora como punto de referencia básico en el proceso terapéutico. Podemos decir que, situar al cliente en su momento vital, le va a permitir conectar con la energía corporal que necesita para efectuar los cambios que requiere el proceso.
En esta primera fase también es importante comenzar ya a hacer proyecciones a corto o medio plazo, dependiendo de cada persona. Poder entrever el futuro da una perspectiva más amplia al momento en el que nos encontramos.
Cuando la persona ha conseguido centrarse un poco más en su trabajo, pareja, relaciones etc. y tiene una perspectiva de futuro, podemos empezar a trabajar su pasado en temas puntuales que el cliente necesite resolver para mejorar ciertos aspectos de su vida.
Ejemplo: Si tiene problemas de pareja, en algún momento tendrá que explorar aspectos de la familia).Además, si la pareja es una mujer, tendrá que ver lo relacionado con la madre y si es un hombre, tendrá que explorar su relación con el padre).
Aquí hay que hacer un inciso en relación a los roles desempeñados por las figuras parentales. Lo anteriormente dicho es para el caso en que la madre representa el rol femenino (su energía femenina es predominante) y el padre el masculino (su energía masculina es la que predomina). En el caso contrario, en el que las energías predominantes están cambiadas, tendremos que tenerlo en cuenta. Este cambio de roles de los padres, se da con cierta frecuencia en las personas con orientación homosexual.
La orientación de trabajo expuesta más arriba, es para desbloquear los conflictos del periodo de la infancia que están incidiendo en la madurez. Este trabajo se realiza movilizando el cuerpo a través de ejercicios y masajes en zonas específicas relacionadas con los conflictos mencionados, mientras el cliente habla de lo que le vaya viniendo a la mente en relación con dichos temas.
Trabajar primero la fuerza y el impulso para ubicar la carencia.
Cuando una persona viene a consulta, sea cual sea su problema, lo primero que debemos hacer es trabajarle la fuerza. La fuerza es “mi capacidad en el aquí y ahora”, es un anclaje, por lo tanto es lo primero que la persona necesita. A continuación trabajaremos el impulso que es la proyección de la fuerza hacia el futuro. Una vez que estoy fuerte y que puedo tener proyectos en la vida, ya estoy preparado para ubicar la carencia, para poder afrontar el pasado sin que mi cuerpo se desestabilice.
En el ejemplo anterior, a la persona con conflictos de pareja, le trabajaremos:
• Primero la fuerza en las costillas.(Con técnicas de la TRCD, masajes, alineaciones etc.) Esto le va a ayudar a posicionarse, a ubicarse delante de “su pareja” sin perder su fuerza, sin engancharse a las necesidades y deseos del otro para mantener su espacio como individuo dentro de la relación.
• A continuación le potenciaremos el impulso trabajándole los conceptuales de las vértebras del esternón de la pareja mujer y hombre. Esto le ayudará a situarse a sí mismo/a como mujer u hombre delante de la pareja y a perder los miedos a implicarse demasiado o a perder la relación.
• Por último iremos a la carencia trabajando el pasado en relación a la familia, a la madre o al padre según convenga.
Nunca se debe dejar a una persona dentro de una sesión en pasado. Esto se consigue haciendo referencia en los últimos momentos a la situación del aquí y ahora de la persona.
En el ejemplo que hemos visto: Si estamos trabajando la carencia con el padre o la madre, podríamos decirle al final, cómo cree que repercute el conflicto de la infancia en el momento actual con su pareja (Hombre o Mujer).
Lo individual y lo colectivo. las sesiones individuales y los talleres grupales.
En el proceso de Reequilibrio Corporal, tenemos que tener en cuenta que el ser humano tiene dos aspectos, el individual y el colectivo que deben estar equilibrados; por eso trabajamos ambos en el proceso terapéutico, ya que únicamente en el seno de la sociedad en la que nos movemos, podemos alcanzar la plena madurez individual.
Tenemos que aprender a respetar las normas sociales y a utilizar los recursos que la sociedad nos ofrece porque es el marco que hemos elegido para vivir y desarrollarnos. Una persona marginada tiene cerradas muchas puertas para su desarrollo integral. En el otro extremo, la persona que sólo vive de cara a la sociedad, tendrá carencias en su evolución individual. Por ello hemos apuntado al principio, la importancia de conseguir un equilibrio entre estas dos facetas. En el proceso terapéutico, consideramos que el individuo debe también vivir las dos vertientes:
• En las sesiones individuales con el Reequilibrador, se trabaja la vertiente individual.
• Los talleres monográficos grupales sirven para trabajar temas que son comunes a todos las personas y para aprender a posicionarse individualmente en lo colectivo. En estos talleres, algunos ejercicios son personales y otros se realizan en pareja o grupo. No existe la obligación de compartir lo experimentado o vivido, aunque existe el espacio para ello, si algún participante lo desea.
Las tareas para casa
Consideramos que este aspecto es muy importante en el proceso de cambio que implica el Reequilibrio Corporal, ya que no es posible hacer un cambio real si no existe implicación y responsabilidad por parte del cliente. Comenzar por asumir pequeñas tareas en casa, cada uno consigo mismo, es empezar a conectar con herramientas propias que propiciarán más adelante el cambio deseado hacia lo externo. Estas tareas o ejercicios, son el primer paso, el primer escalón de todos los objetivos que hay que cumplir para alcanzar las metas deseadas a lo largo del proceso terapéutico.
Utilización de lo cotidiano como instrumento terapéutico
Debido a que como decíamos anteriormente la gran terapia para todos los seres humanos es la vida, la TRCD utiliza todo lo cotidiano para promover el crecimiento y resolver los conflictos. En este sentido vimos en el capítulo de las herramientas terapéuticas muchos de ellos: las dietas, el color en forma de pintura corporal, la utilización de cremas, gel de ducha etc. Otros elementos cotidianos son: la colonia, la forma y color de los vestidos, los zapatos, las joyas...Los elementos de decoración en el espacio de la casa y en el del trabajo. Todo tiene una filosofía propia porque todo cuanto existe en nuestras vidas tiene un sentido; es cuestión de cada persona el elegir cuáles de estas cosas son más acordes a su particular forma de ser, y saber aprovecharlas para el desarrollo propio.
La utilización de las cosas cotidianas como elementos que nos proporcionan salud, es fundamental para disfrutar de la vida en todo su esplendor y armonía.
Flor Melguizo Aguilera
Rosa Briones Rodríguez
Extraído del libro BASES Y METODOLOGÍA DE LA TRCD
Ultima actualización (Miércoles 22 de Diciembre de 2010 23:14)



