La mente es un receptor de datos, del cual obtenemos toda la información necesaria para vivir o mal vivir. Ese vivir o mal vivir, depende plenamente de cada uno de nosotros.
Para tener una mente viva, tenemos que estar activos a la vida y llenar a la misma con información positiva, la cual nos estimula, nos conecta con el hacer y el emprender, y con la identificación con nosotros mismos y con lo que tenemos que hacer o no hacer. Siempre escuchándonos a nosotros mismos más que a lo externo, que nos puede desviar de nuestros objetivos o paralizarnos.
Tener una mente muerta nos va a llevar a un mal vivir ya que solo nos conecta con lo negro, lo difícil y lo oscuro de la vida. Acaba haciéndonos unos negativos, unos obsesivos. Nos paralizamos y nos enganchamos con todo nuestro entorno de una forma un tanto ridícula y absurda, ya que no sacamos nada optando con dicha postura, la cual nos va sacando de la vida día a día y nos aparta de las oportunidades de la misma sin más.