Salud Emocional TRCD
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Inicio La Mente Angustia

Angustia  y ansiedad

La ansiedad es una sensación de inquietud desagradable, difusa y vaga. Suele acompañarse de dolores de cabeza, palpitaciones, opresión en el pecho y molestias gástricas, aunque varía de una persona a otra. También afecta al pensamiento, produciendo confusión y disminuyendo la memoria y la capacidad de concentración. Todo ello provoca un desajuste en la relación del paciente con otras personas y con el mundo que le rodea.

La ansiedad y la angustia son palabras que se utilizan de forma indistinta en muchaS ocasiones. La angustia hace referencia, sin embargo, a una sensación más física, caracterizada por opresión en el pecho o el estómago y que se acompaña de un temor inminente a morir o a volverse loco.

La angustia desde el Método TRCD

En la angustia intervienen todas las informaciones emocionales que se encuentran situados, según la Anatomía Emocional, en la zona del esternón. Corresponden a los vínculos con la vida, es decir, a cómo me vinculo con las mujeres, con los hombres, en el trabajo, con la pareja, los hijos, los amigos, el dinero y cómo cojo mi espacio en la vida.

 

En el esternón también se sitúan los miedos asociados a algunas de esas informaciones, como el miedo al Dinero, a la Pareja, a los Hijos.
En el adulto, además, lo que le puede llegar a producir angustia es la continua rebelión entre la mente y el cuerpo, es decir, entre lo que pensamos y sentimos, entre lo que realmente necesitamos y queremos y lo que nos decimos a nosotros mismos y a los otros.

Tratamiento emocional de la angustia

Se realiza trabajando alguno de los conflictos emocionales anteriores, que son los que están en la base de la angustia que padece la persona que acude a consulta.

El trabajo se realiza mediante:
• liberación verbal,
• masajes para desbloquear la zona esternal.
• reequilibrio corporal con el color y alimentos
• trabajo mental para sacar la negatividad, el “no puedo”…

 

 

En las Enfermedades Emocionales Mentales tenemos que enmarcar historias repetitivas que circulan en nuestra mente, creándonos fantasmas que nos perturban  y nos llevan a bloquearnos, a paralizarnos, y nos crean un estado de alteración emocional que se refleja a través de negaciones con la vida las cuales nos llevan a enfermar.

 Cuando yo filtro por mi cabeza el monosílabo NO, el mismo me quita energía. Esto  se ve reflejado en disminución de energía a nivel corporal, ya que dicho NO me invade y aplasta el cuerpo.

Una vez tengo el cuerpo aplastado, me percibo enredado a nivel corporal y eso me lleva a que me quedo sin oxígeno. Dicha pérdida de oxígeno me lleva a cerrarme y a paralizarme frente a la vida y dicha parálisis se refleja en falta de movimiento, por lo tanto me estanco, no avanzo, entro en fase de retroceso. Dentro de dicho retroceso que conecta con actitudes y costumbres negativas no claras, entro en desconfianza hacia mí y hacia el mundo y dicha desconfianza se plasma en declive, angustia y silencio y me puede llevar a crear una enfermedad emocional mental.
 Como ves, es importante alejar el NO de nuestra vida ya que el mismo, a la larga o a la corta, pasa facturas difíciles de asumir y solucionar.
   

EJERCICIO

 Vamos a hacer un ejercicio para liberarnos del NO mental.
 Durante 1´ escribe cuantos NOES quieras, de diferentes colores, formas o delimitados por dibujos.

 Una vez transcurrido el tiempo, cuenta los NOES. Pongamos 10. Cuando entres en historias malas en las cuales el NO está latente, pondrás en tu zona mental: nº 10  Dicho número reemplazará al NO. Si te percibes bajo el cuerpo, escribirás nº 10  de abajo hacia arriba del cuerpo y si te percibes enredado, tus ondas de enredo estarán llenas de nº 10.

 Es recomendable cada día hacer el ejercicio de escribir los NO para saber qué número te tienes que poner. Si te es complicado, al menos hazlo cada tres días.
 Una vez ya tenemos posicionado el NO fuera de nosotros, veremos cómo posicionar las enfermedades emocionales mentales.


Mª Gemma Sáenz
Flor Melguizo