EL CÁNCER
Es un bloqueo emocional de grado superior, lo que quiere decir que es un bloqueo importante que se encuentra tanto a nivel consciente como inconsciente. Por ello es necesario que cambie rápidamente patrones que se encuentran tanto a nivel inconsciente como consciente, que me están impidiendo avanzar en mi día a día.
Es decir, el bloqueo emocional empezó en el consciente, pero como no me dí cuenta de ese bloqueo, acudió al inconsciente. Las dos energías se fusionaron y crearon el gran bloqueo.
Desde el punto de vista emocional, la diferencia entre el cáncer y un catarro, o un simple dolor de cabeza es que en estos trastornos leves, el bloqueo sólo está en el consciente y de ahí que se resuelva más fácilmente.
En el Tratamiento Emocional del Cáncer con el Método TRCD, trabajamos el consciente y el inconsciente con técnicas propias de este Método:
Consciente: Utilizamos la terapia verbal, masajes, color, ejercicios físicos, ejercicios mentales, ejercicios en la vida, alimentación...
Inconsciente: Utilizamos la simbología del inconciente tanto actual como remoto.
En ambos casos, según las necesidades de la persona, acudimos a diferentes frecuencias energéticas para trabajar los conflictos.
Los resultados se apreciarán tanto en el cuerpo físico como en el estado mental. Lo primero que puede sentir la persona es un aumento de energía y vitalidad como resultado de empezar a liberar los bloqueos emocionales corporales y mentales.
EL CÁNCER Y LA VIDA
Un amigo me dijo una vez “de qué te quejas, tú has elegido venir a este mundo por lo tanto ahora asume tu vida con alegría, constancia y entusiasmo, ya que tú puedes”.
En los momentos duros de mi caminar viene a mi memoria la sonrisa de mi amigo cogiéndome por el antebrazo, mirándome a los ojos y diciéndome “TU PUEDES”. Tengo que decir gracias ya que ese “tu puedes” es, ha sido y será un motor en mi vida.
Por lo tanto es bueno que cojamos motores de referencia para los momentos duros de nuestro caminar ya que nos sirve de estímulo y pauta interna para ver y valorar la vida que estamos viviendo y por lo tanto nos toca.
Retomando el tema de que mi vida no me gusta, hay que destacar que mi vida la voy gestando a través de vivencias buenas, malas, mediocres…. Pero es desde las mismas que yo voy nutriendo o desnutriendo mi cuerpo, por lo tanto si yo sueño no hago nada de eso. Esto (el soñar, fantasear...) crea en mi cuerpo un vacío emocional y vivencial el cual me desnutre, me desvitaliza y me puede hacer más sensible a “la enfermedad”. Por lo tanto es muy importante VIVIR a través de vincularnos con la gente: de la familia, del trabajo, los amigos y conocidos, etc.
Cuántas veces nuestros propios pensamientos nos han atrapado, nos han sacado de nuestro campo real y eso nos ha llevado a desestabilizarnos y a no poder ver el problema que acontece delante nuestro por duro que este sea.
Por lo tanto es importante, por duro que nos parezca, afrontar la verdad; cada uno tenemos una verdad pero dentro de dicho prisma oval de oportunidades llamado verdad, en el campo de la salud sólo hay una. Por duro que parezca, cuando nos diagnostican la enfermedad no podemos huir de la misma, tenemos que ponerle cara y nombre ya que es nos ayudará a posicionarla delante de nosotros y a sacarla de nuestra mente para que no se quede dentro de la misma creando pensamientos autodestructivos y erróneos que me sacan de mi campo real.
Porque aunque estoy enfermo estoy vivo. Estoy vivo aunque mi pensamiento me diga “te vas a morir”. Dicho pensamiento me paraliza, me confunde, pierde a mi cabeza de rumbo y eso me lleva a no vivir. Por lo tanto ¿para qué me sirve dicho pensamiento? Para nada. Las cosas que no me sirven las tiro y eso es lo que tengo que hacer.
Del libro “MANUAL DE AUTOAYUDA PARA SUPERAR EL CÁNCER” de Mª Gemma Sáenz
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